miércoles, 29 de agosto de 2012

Mercadillos forever

La verdad es que los mercadillos tienen su punto. Para los que vivimos en grandes ciudades donde los Mercadonas, Carrefoures, Alcampos y demás gigantes ejercen su dictadura, estos puestos que semanalmente se instalan en las calles de los pueblos son una bocanada de aire fresco. Mi romance con ellos es relativamente reciente y como estamos en esa etapa de enchochamiento inicial donde todo es maravilloso he decido alabar sus virtudes.



Puestos de frutas y verduras, de encurtidos y salazones, de gadgets varios e insospechados, de ropa, etc.. se alternan caóticamente en los lugares destinados por cada municipio para su ubicación semanal. Son como pequeños "rastros", con esos típicos tenderetes de quita y pon, con ese ambiente ruidoso donde cada uno pregona lo que tiene y vende la moto a todo el que pasa por delante. 



Yo voy los lunes, a primer hora, cuando apenas están terminando de montarlo, y procuro hacer la compra de fruta y verdura para toda la semana. El tema ropa de mercadillo no lo trabajo mucho, aunque según me dicen creo que se encuentran cosas bastante interesantes sobre todo en los tiempos de apretarse el cinturón que vivimos...



Y es precisamente aquí a donde quiero llegar: a la relación calidad/precio. Los mercadillos no son baratos, bueno, mejor dicho, no todo es tan barato como parece. "Busque compare y si encuentra algo mejor, cómprelo". El señor de Colón lo clavó en su momento y es que el secreto está ahí, en pasear, buscar, mirar, comparar y finalmente...comprar. Ahí creo que es donde se le saca rendimiento a estos sitios. Además, es que cada puesto ofrece distintos productos, uno tiene tomate rosa de Barbastro, el de enfrente unos melocotones de Aragón maravillosos y el de más allá unas alcachofas de Tudela para llorar. Esto en las grandes superficies se llama invernaderos y productos de Perú, China y Marruecos que no saben a lo que son, aunque lo parezcan.


¿Y el arte que tienen los que están detrás? Eso se ha perdido por completo en las grandes superficies. Ahí hí te pillas tu bolsita, tu guante de plástico, te lo pesas, te pones tu pegatina... encima te toca currar!!! A mi me gusta que el colega de turno me venda las virtudes de las cerezas que tiene, de donde vienen,  de qué variedad son, y que mientras me las pesa me quiera encalomar dos kilos de melocotones que tiene buenísimos en oferta  y cuando me cobra me regale dos tomates que tiene seccionados  para que todo el mundo contemple lo carnosos que son...Es lo suyo.

Supongo que llegará el día en que también se acabarán perdiendo, como pasa con los mercados de abastos, cada vez son menos y los que sobreviven se mutan en Gastromercados donde sí, mucha calidad y buen producto pero también mucha tonteria y mucho estacazo al bolsillo. Estamos locos...


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