jueves, 30 de agosto de 2012

Caña no hay más que una

Ni el Prado, ni la Puerta de Alcalá, ni el cocido...lo más genuino de "Madriz" es la caña y su inseparable compañera, la tapa, que como en la vida las hay más guapas y más simpáticas... Como buen madrileño sólo entiendo la caña de una manera: bien tirada y con su tapa de rigor. No hay más, y la verdad es que con la edad me ha vuelto exigente en este asunto.


Vamos a ver, si pido un caña que no me vengan con un vaso de tubo (algún día me despacharé a gusto con este formato tan lamentable...), de chato de vino, de zurito o una jarrita con asa...¿a qué estamos? ¿a setas o a rolex? La caña es la del vaso corto de 20cl, de culo robusto y cristal transparente, y no hay más. Lo demás son recipientes que contienen cerveza con mayor o menor acierto. No es una cuestión de ser radical o pedante con el asunto, es que la caña como producto tiene su propio vaso... ¿o acaso cuando pedimos una copa de champán o de cava nos la ponen en un vaso de chupito? Pues no, la ponen en su copa alargada y estrecha, la ideal para disfrutar de sus burbujas y mantener los aromas concentrados. Si es que hasta en el Makro cuando vas a comprarlas especifica "Vaso caña"... ¡Compre esas, señor del bar!


Mahou es el Dios al que nos encomendamos los madrileños, el copatrón con San Isidro, es la marca que parte el bacalao y que preside los grifos de media ciudad. La mejor según mi humilde opinión, aunque he llegado a la conclusión que, si bien el sabor es importante, más aún lo es la maña del camarero en cuestión para tirarla como Dios manda. Y aquí es ya donde no paso una... Basta con darse una vuelta por El Doble, La Dolores, Fide, la taberna Arganzuela o algunas de la Cava Baja donde aún se enfría por serpetín, para asistir a un Máster del Universo en tirar cañas. Perfectas, con los vasos previamente húmedos, su dedo de crema (que no espuma...), sus marcas en cada trago  y su temperatura perfecta. El resto, es tirar meados y espumarajos infectos. 


Y es que en estos locales, como en otros muchos de Madrid hay verdaderos profesionales de la caña, gente que sabe lo que tiene entre manos, verdaderos artistas. ¿Tanto cuesta hacer las cosas bien? Por favor...



Fuera de Madrid la cosa se complica hasta límites insospechados...es todo un reto encontrar una buena caña con su tapa, no se aprecia, no se entiende y tampoco lo exijo porque no tienen la cultura, ni la tradición. Así que directamente  recurro a un aliado fiel que no me falla en momentos de emergencia: el botellín.  ¿Qué haría yo sin ti?


En definitiva creo que la caña de Madrid es cultura, es tradición y se debe cuidar al máximo. Seguramente muchos catalanes pensarán lo mismo de su pan tumaca o los castellanos de lo que en cualquier sitio se atreven a llamar cordero asado. Es lo mismo, todo tiene su misterio, su porqué, su encanto. Que nadie nos robe nuestros placeres.




6 comentarios:

  1. El Doble......que recuerdos macho!

    xm

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  2. Ahí fuiste ordenado Primo! Habrá que volver... aupa!

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  3. Lo se, lo se! Lo recuerdo con mucho cariño.
    Ya hace unas semanitas de eso, y la verdad
    es que ya me están entrando ganas de volver...

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  4. Mario, de una temporadilla para acá, si te descuidas, te meten el tan infecto y recurrido botellín con chapa de tirador. Un meado embotellao en comparación con la de chapa clásica

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  5. Que razón tienes primo...no hay color, además es que no te dejan elegir, ahora ya solo veo la san Miguel con chapa de tirador...quien les mandará inventar tanto.

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