Para los que sepan alemán ya saben de que estoy hablando, pero para el resto de humanos, bajo este palabroto inpronunciable se esconde algo tan común como nuestro querido escalope de ternera o filete empanao para los amigos.
Yo lo descubrí en restaurante suizo, Old Swiss House creo que se llamaba. Lo que realmente me impactó no es el plato en cuestión, nada más común... sino toda la liturgia que le ponen a su elaboración. Para nosotros no es más que un filete de ternera empanado frito en aceite de oliva, pero allí montan festival que ahora os cuento.