El Gin Tonic está de moda. No hay garito que se precie que no tenga una carta de ginebras Premium con sus tropecientasmil tónicas correspondientes. Con pepino, con frambuesa, con ralladura de haba tonka, con regaliz, con bolas de enebro...los hay de todos los gustos, colores y precios. Que sí, que están muy currados y muy buenos, pero cualquier tontuna es buena para soplarte 12€ por una copa (2.000 de las antiguas pesetas...)
Como ya he dicho en otras ocasiones, es en estos tiempos de apretón cuando hay que buscar alternativas. Y es aquí donde aparece la enorme ginebra Giró.
Un clásico de las coctelerias y bares catalanes...Autóctona de Barcelona, más concretamente de Sant Just Desvern, de las destilerias Pedro Giró. Es fruto de una receta de 1860 que ha ido evolucionando con el tiempo para dar lugar a una ginebra seca, muy aromática, suave al paladar y de baja graduación. Sólo 37º frente a los 47º que registra por ejemplo la Bombay Saphire.