Hace tiempo que le llevo dando vueltas a la idea de escribir sobre la cara B de la capi. Más allá de la gran ciudad, de sus edificios, su millones de coches y personas, sus museos, sus atascos, existen campos y huertas que nos dan productos de primerísima calidad y que creo debemos consumir o, cuando menos, conocer...
Todos conocemos las fresas de Lepe, las naranjas de Valencia, las alubias de Tolosa o la ternera de Ávila pero la cosa se complica si tenemos que enumerar productos madrileños, a no ser que aceptemos pulpo como animal de compañía en el caso de los callos y el cocido... Y no es que no los haya, es que no los hemos puesto en valor. Ya va tocando...
